Lucas Lebleu conoce bien el juego. No solo como sector, sino como cultura, dinámica de mercado y realidad operativa. Con 28 años de trayectoria — y tras haber liderado equipos y estrategias para marcas y plataformas de primer nivel, ha decidido lanzar su propio proyecto empresarial: Blue Bull.

Pero esto no es una aventura de consultoría online ni un ejercicio de marca personal. Blue Bull es una empresa con sede física, tres plantas, 550 m², un equipo inicial de 11 personas y una visión clara: profesionalizar, escalar y rentabilizar el marketing y la retención de operadores de iGaming. Su objetivo es cerrar 2025 con más de 30 empleados y una estructura senior diseñada para ejecutar, no solo asesorar.

Lo más notable de esta nueva agencia es que nace ya con la madurez de años en la industria, y con una obsesión muy clara: aportar resultados reales. Desde Sotogrande, en una de las zonas más dinámicas del sur de Andalucía, cerca de Gibraltar y Marbella, Blue Bull se posiciona como socio estratégico para operadores que necesitan estructura, foco y una ejecución ágil.

La propuesta de valor es contundente: Paid Media, CRM, Programática, Social Media, SEO/SEM, Gestión VIP, Product & Casino Management y fidelización. Todo desde una visión full service y adaptada a los distintos niveles de madurez de cada mercado. Lucas lo dice sin rodeos: “Podemos garantizar que un operador que facture 10 millones al mes gane un 10% más solo optimizando lo que ya tiene”.

Uno de los pilares del proyecto es su enfoque humano. En palabras de Lucas, Blue Bull quiere ser un lugar donde los profesionales del sector no solo trabajen, sino crezcan, compartan y se diviertan. “Hay muchísimo talento que hoy está atrapado en estructuras muy grandes que no saben aprovecharlo. Nosotros buscamos ese talento: «gente con experiencia, con hambre y con ideas”. El entorno donde se ha instalado —una región con fuerte densidad de profesionales del iGaming y buena calidad de vida— no es casualidad. Es parte del plan.

Otro punto fuerte es su capacidad de adaptar estrategias según el idioma, la cultura local y el perfil real del jugador. En este sentido, América Latina representa una oportunidad enorme para Blue Bull. No porque sea su único foco —la empresa opera con ambición global— sino porque muchos de sus retos son perfectamente conocidos por Lucas y su equipo. Países como Brasil, México, Colombia o Chile presentan una dinámica distinta: menor madurez digital, menor poder adquisitivo por usuario, pero una base masiva de jugadores con alto potencial si se hace bien el trabajo.

En estos mercados, donde los grandes grupos afiliados han inflado artificialmente los costes de adquisición y donde el marketing de influencers aún se percibe como la vía más directa para captar usuarios, Blue Bull ofrece una alternativa más estratégica y sostenible. “En Europa nos dimos cuenta hace años de que los influencers no fidelizan. En América Latina todavía no. Se paga por notoriedad, pero no se construye marca ni comunidad. El verdadero reto no es captar, es retener”, explica.

Para Lucas, la clave está en la retención. Y lo explica con claridad: “Adquirir es caro. Retener es más barato. Pero no se hace bien. No hay segmentación, se mandan bonos al jugador equivocado, se descuida al VIP… lo que Europa aprendió hace 15 años, en muchos mercados aún no se ha aplicado. Y ahí es donde entramos nosotros”.

Además de su estructura técnica, Blue Bull aporta una ventaja cultural innegable: su equipo habla los idiomas de los jugadores y conoce sus códigos. No hay barreras de comunicación, ni fricciones entre la estrategia y la operación. “Muchos operadores están contratando ‘gurús’ del CRM que no hablan ni español ni portugués. Así no hay manera de aplicar una estrategia eficaz.”

Desde que anunció su salida operativa de Alea —empresa con la que seguirá colaborando como socio estratégico—, Blue Bull ha recibido una acogida inmediata. “Estuvimos fully booked desde el minuto cinco. Ni siquiera lo habíamos comunicado oficialmente y ya teníamos clientes cerrados”, comenta Lucas. De hecho, reconoce que algunos operadores se han quedado temporalmente fuera por falta de capacidad en esta primera fase.

El evento de presentación se celebrará en el Casino Admiral San Roque, espacio con el que Lucas mantiene una relación personal y profesional de largo recorrido. Será una recepción privada, pensada para partners estratégicos, y marcará el inicio oficial de una agencia que ha llegado para quedarse.

Blue Bull no busca volumen, busca impacto. Quiere trabajar con operadores que entienden el valor de una estrategia bien ejecutada y que buscan algo más que campañas: buscan resultados, sostenibilidad y claridad.

Como dice el propio Lucas, “vamos a hacer ruido, pero del bueno”.

Más información y contacto: www.bluebull.tech

Tendencias