Muere Paul Gauselmann, el hombre que sacó a la máquina de juego del rincón del bar
Paul Gauselmann falleció el pasado 21 de agosto en Espelkamp (Alemania) a los 91 años, cinco días antes de cumplir 92. Fundó en 1957 un negocio de una sola persona que hoy es Merkur Group: más de 15.000 empleados y unos 2.100 millones de euros de facturación. Pero su huella en el sector no se…
Paul Gauselmann falleció el pasado 21 de agosto en Espelkamp (Alemania) a los 91 años, cinco días antes de cumplir 92. Fundó en 1957 un negocio de una sola persona que hoy es Merkur Group: más de 15.000 empleados y unos 2.100 millones de euros de facturación. Pero su huella en el sector no se mide solo en cifras: durante 38 años fue la voz política de la industria alemana de máquinas, y su grupo lleva años creciendo en el mercado español, donde gestiona 28 establecimientos.
La noticia la confirmó el propio grupo el viernes con una necrológica firmada por la compañía y titulada Der Spielemacher —»el creador de juegos»—, un texto poco habitual en la comunicación corporativa del sector: más un retrato familiar que un comunicado. En él, los empleados lo llaman «PG» y describen a un hombre que, incluso después de dejar la dirección del grupo en 2024, siguió acudiendo a la oficina martes y jueves.
Una infancia que explica una carrera
Gauselmann nació el 26 de agosto de 1934 en Borghorst, cerca de Münster, en Westfalia. Perdió a su madre a los dos años y creció con familiares, separado de su padre y de sus cuatro hermanos. Tenía cinco años cuando empezó la Segunda Guerra Mundial.
De aquellas noches sin dormir por las sirenas antiaéreas sacó, según contó él mismo, una idea que le acompañó toda la vida: «Simplemente usábamos los juegos para pasar el rato y apartar la mente del miedo».
En 1950 terminó sus estudios como primero de su promoción y entró de aprendiz en telecomunicaciones. En 1956 empezó a trabajar para un fabricante de máquinas expendedoras de Coesfeld que era además importador general de las gramolas americanas Wurlitzer. Allí desarrolló el primer selector remoto para gramolas alemanas y se lo presentó a Harting, el fabricante de Espelkamp. Lo contrataron como técnico y cuatro años después, con 26 años, dirigía el departamento de desarrollo de máquinas.
De la gramola al salón de juego
El empleo no le bastaba. En 1957 se estableció por su cuenta a tiempo parcial como operador de gramolas —esa es la fecha de fundación del grupo— y en 1964 dio el salto definitivo como operador de máquinas de juego en hostelería.
El movimiento que cambió su sector llegó diez años después. En 1974, con 40 años, abrió en Delmenhorst (Baja Sajonia) su primer salón de juego construido, según la propia compañía, «con los estándares de un hotel de cuatro estrellas». Hasta entonces el juego con máquinas vivía prácticamente fuera de la vista pública, en un rincón del bar. Gauselmann apostó por sacarlo a la calle y darle un local propio con criterios de hostelería.
En 1977 llegó la Merkur B, la primera máquina desarrollada internamente, y con ella el crecimiento del grupo. Detrás vinieron centenares de patentes y el sol sonriente de Merkur, la marca que él mismo ideó y que hoy funciona como símbolo del juego con máquinas en media Europa.
Su lectura del éxito era menos épica de lo que suele estilarse: «Por lo demás, no creo mucho en la suerte. Sí creo en las casualidades, que uno puede aprovechar o no».

38 años hablando con la industria, no sobre ella
La parte de su biografía que más interesa a cualquier profesional del sector no es la empresarial, sino la asociativa. Desde los años sesenta Gauselmann se metió en la política sectorial a través de las asociaciones y no rehuyó el conflicto. Estuvo 38 años en primera línea, 28 de ellos como presidente de la VDAI, la asociación de la industria alemana del juego con máquinas.
Su método, tal y como lo resume el propio grupo, era buscar la conversación directa: hablar con los demás actores del sector en lugar de hablar de ellos. En una industria acostumbrada a defenderse hacia fuera y a pelearse hacia dentro, esa fue probablemente su aportación más difícil de replicar.
Qué es Merkur en España
Para el lector español, Gauselmann no es una figura extranjera. Merkur opera en España en las dos puntas de la cadena: fabricación y distribución de máquinas a través de Merkur Dosniha, y explotación de salones a través de Merkur Slots Spain, con sede en Palma de Mallorca.
La cifra más reciente sitúa al grupo en 28 establecimientos en España, repartidos entre Baleares, Madrid, Navarra, Cantabria y el País Vasco. Esta última plaza es la más nueva: a finales de 2025 Merkur Slots Spain compró a Operjoku once salones vascos e incorporó la gestión de las máquinas de 108 bares que operaba Operkale, una operación que sumó alrededor de 50 empleados a la plantilla española del grupo y que la compañía justificó calificando España como «un mercado de gran importancia y con gran potencial a largo plazo».
Dicho de otro modo: buena parte de las máquinas que un jugador español se encuentra hoy en un salón o en un bar descienden, directa o indirectamente, de aquel taller de Espelkamp.
El relevo, ya hecho
Gauselmann dejó resuelta la sucesión en vida. En 2016 las participaciones de todas las empresas familiares pasaron a la Fundación Familiar Gauselmann, propietaria única de Merkur Group. Él siguió presidiendo el patronato hasta 2024, cuando cedió el puesto a su hijo Michael Gauselmann. Ese mismo año dejó la dirección ejecutiva del grupo tras 67 años al frente. [verificar: Lars Felderhoff figura como su sucesor en la presidencia ejecutiva desde octubre de 2024]
Fuera de la empresa, su actividad filantrópica se concentró en su comarca. Financió con unos 6 millones de euros la construcción de dos escuelas infantiles en Espelkamp y, cuando el municipio atravesó dificultades financieras, donó 8,7 millones más; a la vecina Lübbecke, donde está la planta de producción del grupo, aportó otros 5 millones. En pocos meses, cerca de 20 millones de euros. En 2003 recibió la Cruz Federal al Mérito de primera clase y en 2004 fue nombrado ciudadano de honor de Espelkamp y de Lübbecke.
Deja a su mujer, Karin, cuatro hijos —Peter, Michael, Armin y Karsten—, nueve nietos y siete bisnietos.
Fuente: necrológica oficial publicada por Merkur Group el 21 de agosto de 2026, de la que proceden las citas entrecomilladas. Los datos sobre la actividad de Merkur en España proceden de la información pública de la operación en el País Vasco (noviembre-diciembre de 2025).