elrow Mallorca XXL Winamax: doce horas, cuatro escenarios y un match perfecto
Cerca de 20.000 personas pasaron por Son Fusteret el 29 de agosto para el elrow Mallorca XXL Winamax, la segunda gran cita del año que el operador firma junto al festival después de la de Sevilla. Doce horas seguidas de música, Adam Beyer y Marco Carola arriba del cartel, y una carpa de Winamax…
Cerca de 20.000 personas pasaron por Son Fusteret el 29 de agosto para el elrow Mallorca XXL Winamax, la segunda gran cita del año que el operador firma junto al festival después de la de Sevilla. Doce horas seguidas de música, Adam Beyer y Marco Carola arriba del cartel, y una carpa de Winamax donde no se vendía absolutamente nada. Solo se jugaba.
Doce horas de música y cuatro escenarios en Son Fusteret
El elrow Mallorca XXL Winamax se celebró el 29 de agosto en el recinto de Son Fusteret, en Palma, de las doce del mediodía a la medianoche. Doce horas seguidas, que en formato XXL de elrow significan exactamente eso: la fiesta no baja el ritmo, cambia de escenario.
Fueron cuatro: Hallucinarium XXL, Industry City, Pink Cathedral y The Jail. El principal lo encabezaron Adam Beyer y Marco Carola, dos de los nombres que llenan recintos por sí solos en cualquier país de Europa, acompañados de Hot Since 82, Ben Sims, Adiel b2b Quest, Grace Dahl, Chlar y De La Swing. Beyer repetía experiencia: ya había pinchado en el Hallucinarium del elrow de Sevilla en febrero.
Los otros tres escenarios es donde se ve el trabajo fino. Junto a Frank Storm, Kiko Fernández, Manu Sánchez, Marrøn y Teedee en Industry City, elrow dio sitio a la escena balear con Jaume Colombàs, Lucía Sholtus, Peptronik, Pijama Bros, La Demence Palma, Pep Vanrell o Tormenta Balear. Un festival de este tamaño podía haber traído cuatro carteles internacionales y ahorrarse el esfuerzo. No lo hizo.
La carpa de Winamax: una ruleta, unas cartas y una máquina de gancho
Y en medio de todo eso, la carpa de Winamax. Ruleta de premios, juegos de cartas y una máquina de bolas arcade con gancho, de esas que llevan cuarenta años ganando siempre ellas.
Lo interesante del montaje es lo que no había. Ni pantallas con producto, ni mostrador de registro, ni nadie captando datos a la salida. Winamax montó una zona de juego físico dentro de un festival de música y dejó que la gente entrara a pasar el rato. Es la misma idea que ya había funcionado en Sevilla, donde el stand tuvo máquina de reflejos y una Pump It Up que convertía cada turno en una actuación con público alrededor.
Es un tipo de patrocinio que cuesta más de montar y luce menos en una foto de resultados, porque no genera un formulario relleno. A cambio, deja algo bastante más difícil de comprar: 20.000 personas que asocian tu marca a lo bien que se lo pasaron un sábado de agosto.
Por qué encajan tan bien
El match no sorprende. Winamax lleva años construyendo una marca que no va de producto sino de carácter: humor, descaro y una manera de hablar del juego que se parece más a la de una peña que a la de una corporación. elrow, por su parte, no es solo un festival de electrónica. Es confeti, personajes disfrazados, escenografías imposibles y un sentido del absurdo llevado hasta el final.
Las dos marcas venden lo mismo, y no es techno ni son cartas. Es pasarlo bien sin pedir permiso ni dar explicaciones. Cuando dos casas comparten eso, el patrocinio deja de ser un acuerdo comercial y se convierte en una coincidencia de temperamento. Se nota, y el público lo nota.
De ahí que la activación funcione tan bien: una ruleta física en un festival de elrow no desentona, forma parte del decorado. Ese es el mérito, y no es casualidad. Es una decisión de marca bien pensada y ejecutada con generosidad.
De Sevilla a Palma, y lo que venga
En febrero, cuando el elrow XXL Winamax Carnaval de Sevilla colgó el sold out con 20.000 personas en La Cartuja, el operador anunció que la colaboración se extendería durante 2026 al resto de festivales de elrow en España. Seis meses después, Son Fusteret confirma que aquello iba en serio.
Dos plazas, dos formatos XXL, dos llenos y la misma filosofía de activación en las dos. Para el sector español del juego, esto es de las cosas que conviene mirar con atención: hay una manera de estar presente que no consiste en repetir el logo hasta el aburrimiento, sino en aportar algo al plan de la gente que ya ha pagado su entrada.
Queda por saber cuál es la siguiente parada. Vistas las dos primeras, merece la pena estar atento.



