José Criado reservaba el hotel noche a noche en Barcelona: acabó tercero en el EPT por 910.642 euros
El almeriense José Luis Criado no tenía previsto jugar el Main Event del European Poker Tour de Barcelona. Tenía que volver a Andorra, no había reservado alojamiento para toda la semana y entró al día 1 con una sola bala. Once días después de aquel tercer puesto por 910.642 euros cuenta en Marca…
El almeriense José Luis Criado no tenía previsto jugar el Main Event del European Poker Tour de Barcelona. Tenía que volver a Andorra, no había reservado alojamiento para toda la semana y entró al día 1 con una sola bala. Once días después de aquel tercer puesto por 910.642 euros cuenta en Marca Póker cómo llegó hasta allí, de qué vive realmente y por qué empezó a estudiar hace solo dos años. En la misma semana, dos españoles más suman brazalete online, las salas de Las Vegas empiezan a prohibir el móvil sobre el tapete y el juego online se cuela en el discurso económico del Partido Popular por la vía de Ceuta.
El Main Event que no estaba en el plan
Criado llegó a Barcelona con billete de vuelta. Su mujer está embarazada, salía de cuentas el 13 de octubre y tenían citas médicas en Andorra, donde el jugador reside desde enero de 2023. La idea era jugar unos días sueltos y volver. «Yo el martes tenía que estar sí o sí en Andorra», explica. Jugó el día 1 del PokerStars Open, embolsó ya en premios, subió a Andorra el lunes y bajó de nuevo el jueves solo para disputar el día 2.
Ese torneo lo llevó hasta el día 3 y hasta un cobro de 12.000 euros, y el calendario hizo el resto: el día siguiente arrancaba el Main Event. «Dije bueno, pues meto al día 1 de main, echo una bala y si no ya está, me voy». No contrató el hotel para toda la semana. Lo fue reservando cada noche, después de cada jornada, junto a una rutina que repitió sin variaciones mientras duró el torneo: levantarse, ducharse, desayunar siempre en el mismo sitio, andar diez minutos hasta el casino y, de vuelta, ampliar el alojamiento una noche más.
Terminó tercero, tras un acuerdo a tres bandas en la mesa final, con 910.642 euros. En la grada había una veintena de personas con banderas, una pancarta y camisetas con su cara y su alias, JJ. «Ver a todos pidiendo las cartas como si fueran para ellos, alegrándose como si fuera su torneo», resume. Del premio, los 642 euros que sobraban de los 910.000 se quedaron esa noche en una discoteca de Barcelona, en una botella de vodka de seis litros que, cuenta entre risas, alguien tiró al suelo con el codo a los diez minutos.
Un exárbitro que apuesta a los remates
Criado no vive del póker. Vive de los pronósticos deportivos, y esa es la parte de su historia que casi nunca se cuenta cuando aparece en una mesa final. Nació en Granada, se crió en El Ejido desde los cuatro años y fue árbitro federado de fútbol entre los 12 y los 23. Esa experiencia es hoy parte de su método: «hay veces que más que en el partido me fijo en el árbitro que va a dirigir el encuentro», dice, porque un colegiado recién ascendido o uno que deja seguir el juego cambia por completo el valor de un mercado de tarjetas.
Su negocio es un canal de Telegram con pronósticos gratuitos y de pago y una comunidad cercana a los 200.000 seguidores. Trabaja solo fútbol, y lo defiende como una limitación deliberada: «no me considero experto en ningún deporte que no sea el fútbol, y no me verás compartir en mi canal pronósticos que no sean de fútbol porque considero que no lo controlo lo suficiente como para hacer que miles de personas apuesten a ello». Todos los pronósticos que publica los juega él antes con su dinero. En el Betis-Real Madrid de esta semana falló el que había dejado gratis, que ambos equipos marcaran, y acertó el de pago, más de 29 remates en el encuentro, un mercado que casi nadie mira.
El pasaje más incómodo de la entrevista es el que menos se parece a una promoción. Criado describe un sector con un problema de fondo: la gente que le escribe pidiendo una apuesta milagro. «Tengo 200 euros y necesito conseguir 1.000 este fin de semana porque tengo que pagar una deuda», le llegan a decir. Su respuesta, cuenta, es negarse y publicar la captura en sus historias de Instagram. «Esto no es un mundo para conseguir dinero fácil y rápido», insiste, y sitúa ahí el origen del descrédito de su oficio: los que sí venden esa promesa, los que prometen aciertos del cien por cien y devoluciones si fallan. Es un problema de consumo que el sector regulado español lleva años intentando acotar por la vía de la publicidad y los límites de depósito, y que en el nicho de los pronosticadores sigue funcionando en tierra de nadie.
También explica algo que rara vez se cuenta en público: por qué no regala todos sus picks. Cuando publica una apuesta gratis y miles de personas la siguen, la cuota se desploma sola. «Las casas de apuestas lo hacen con patrones automáticos», dice, y el mercado se equilibra en cuanto detecta el flujo. En partidos de mucha liquidez apenas se mueve; en categorías menores, la cuota cae tanto que a veces tiene que borrar el pronóstico porque ya no tiene valor.
El clic de hace dos años
Criado empezó a jugar al póker hace cuatro o cinco años y pasó los dos primeros como lo que él mismo llama «el típico chaval joven perdido con dinero» que llegaba a las mesas a echar balas. El giro llegó hace dos años, cuando alguien de su entorno le dijo que si le gustaba el juego se lo tomara en serio o acabaría dejándose el dinero. Desde entonces recibe clases individuales, cinco o seis horas a la semana, y en el último año ha empezado a jugar online para acumular situaciones que después reconoce en vivo.
Lo interesante es que llega al póker con el trabajo previo hecho. La gestión del riesgo, el control del bankroll y la tolerancia a la varianza son su oficio diario desde hace cinco años. Cuando le preguntaron si estuvo nervioso en la mesa final del EPT, respondió que no: «yo estaba jugando como si estuviese jugando un torneo en cualquier casino de España de 200 euros». Lo dice sin fanfarronería, y añade el matiz que lo hace creíble: «hay miles de jugadores mejores que yo, y que estudian mucho más y que técnicamente son mucho mejor que yo».
Ese matiz cae justo en el debate que ha abierto esta semana Bryn Kenney, líder histórico de ganancias en torneos en vivo con más de 90 millones de dólares acumulados. Kenney declaró que no quiere estudiar y que si tuviera que empezar hoy bajo la premisa de que solo se gana jugando GTO, la teoría que calcula la jugada matemáticamente óptima, el juego le resultaría aburrido. En su lugar reivindica explorar caminos propios y desarrollar un estilo personal.
En España la respuesta a ese debate ya está sobre la mesa, y es la contraria. Los dos referentes nacionales, Álvaro Martín «Malaca» y Adrián Mateos, son casos de estudio permanente, y la propia estructura del póker español apunta en esa dirección: entre ocho y diez escuelas activas, según el cálculo de David Luzago, más un número indeterminado de grupos de estudio informales. El efecto se nota en el nivel de los torneos nacionales, donde el jugador recreativo puro es cada vez más raro. Existe la excepción, y tiene nombres: Juan Maceiras en España, Michael Mizrachi fuera, jugadores de lectura y presión que viven del talento en la mesa en vivo mucho más que del solver. Pero son la excepción, y conviene contarla como tal.
Hay un tercer camino, y también es español. Raúl Mestre y Educapóker han construido su escuela sobre el juego explotativo, el que ajusta la estrategia al rival concreto en lugar de buscar el equilibrio teórico. Como apuntaba Ana Márquez en el semanal de la pasada semana, la frontera entre uno y otro es más fina de lo que parece: el explotativo parte del GTO y le cambia los rangos.
Cámaras en los puños y cartas a ras de tapete
Varias salas estadounidenses han endurecido en agosto sus normas sobre dispositivos electrónicos en la mesa de póker. Hollywood Park, en Los Ángeles, ha prohibido por completo teléfonos, tabletas y portátiles sobre el tapete, y obliga a levantarse de la mesa para usarlos. El Red Rock, del grupo Station Casinos en Las Vegas, ha aplicado una versión parcial: nada de llamadas sentado a la mesa y prohibición total del móvil mientras se está en una mano.
El motivo son las denuncias de equipos organizados que usan cámaras ocultas para captar las cartas en el momento del reparto. El patrón que describen los afectados es siempre el mismo: jugadores situados en los asientos de los extremos, cámaras camufladas en un móvil apoyado a ras de mesa, en gemelos o en botones de camisa, y una persona fuera de la sala recibiendo la imagen y devolviendo la información en tiempo real. El profesional Peter O’Neill situó episodios similares en Hollywood Park y Gardens Casino, y en niveles más bajos de lo que cabría esperar, partidas de 5/10 dólares y por debajo.
Luzago sostiene que el fenómeno también se ha detectado en casinos españoles, y que es mucho más frecuente en los clubes de cartas que operan sin licencia. Su recomendación es directa y no admite matices: jugar solo en casinos legales, con departamento de seguridad, circuito de cámaras y crupieres profesionales. Sobre la solución técnica tiene una posición clara y coincide con lo que ya se ve en los grandes circuitos: repartir a la francesa, deslizando la carta a ras de tapete en lugar de lanzarla por el aire. Si la carta no vuela, no hay ángulo que capturar. En el EPT se reparte así desde hace dos años, y las escuelas de crupieres han empezado a enseñarlo como estándar.
Dos brazaletes online más para la armada española
Antonio Galiana ganó el pasado fin de semana su tercer brazalete de las World Series, el primero online, en el evento de 600 dólares Super Six Bounty 6-Handed de las WSOP Online en GGPoker. El torneo reunió 2.699 entradas y un bote de 1.538.430 dólares, del que Galiana se llevó 155.340 dólares contando las recompensas por eliminación, cerca del 10% de todo el prize pool. Batió en el mano a mano al brasileño Jonatas Gomes y sumó además un pase de 30.000 dólares para el Super Main Event de las WSOP Paradise.
No es el único brazalete español del verano online. El 22 de agosto, Daniel Palau conquistó el suyo, el primero de su carrera, en el evento 4 de las mismas series, un Mystery Bounty de Pot-Limit Omaha de 1.000 dólares con 771 entradas y 732.450 dólares en juego, por 99.441 dólares. Palau cerraba así una cuenta pendiente: un año antes se había quedado subcampeón en el Championship 6-Max.
Fuera de las World Series, la temporada asiática arrancó con dos españoles y un argentino en las mesas finales de los primeros eventos del Triton de Jeju. Alejandro Lococo terminó segundo en el evento de 20.000 dólares, con 174 entradas y 3,48 millones de bote, por 520.000 dólares, batido en el mano a mano por el austriaco Klemens Roiter. Adrián Mateos fue octavo en el de 15.000 dólares por 79.000 dólares.
Ceuta, o el juego online convertido en argumento económico
El vicepresidente de Economía del Partido Popular, Juan Bravo, puso esta semana al juego online como ejemplo de política económica exitosa. Lo hizo hablando de Ceuta: atribuyó al sector entre el 8 y el 12% del PIB de la ciudad autónoma y 1.200 puestos de trabajo directos, y situó el origen de esa implantación en el marco fiscal ventajoso impulsado durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Bravo planteó además extender fórmulas fiscales similares a otros perfiles de la economía digital, como creadores de contenido o youtubers.
El dato en sí no es nuevo, y la propia ciudad lleva meses presentando su reconversión en hub tecnológico y de juego online como su mejor titular económico. Lo relevante es el contexto: que un dirigente nacional del principal partido de la oposición use al sector como caso de éxito replicable, en un momento en el que el debate público sobre el juego en España gira casi en exclusiva alrededor de la publicidad, los límites de depósito y la protección de menores. Son dos conversaciones que corren en paralelo y que casi nunca se cruzan, y este cruce merece seguimiento.
La semana en las salas españolas
El torneo estacional del Casino Gran Vía de Madrid volvió a demostrar por qué es una de las citas más masivas del calendario nacional: 859 registros y 17.000 euros para el ganador con una entrada de 135 euros. La sala madrileña afronta ahora su otoño grande, con la parada del WSOP Circuit del 23 de octubre al 2 de noviembre, once eventos con anillo y un Main Event de 1.650 euros.
En Cádiz, el Casino Comar acogió la undécima etapa de la Liga Nacional de Póker con 101 registros en el evento principal y cerca de 6.000 euros para el campeón, aunque el atractivo real está en los premios añadidos: entrada para el Main Event de la gran final del Circuito Nacional de Póker en Madrid y asiento en el torneo de campeones que se juega el último día, cuyo ganador recibe patrocinio del CNP para 2027. El circuito viaja ahora a Alicante, al Casino Mediterráneo.
En Casino Admiral Sevilla, el festival Noche de Póker de 888 cerró su tercera parada del año, tras Madrid y Alicante, superando el millar de inscripciones sumando todos los torneos del programa. La gran final se disputará en Murcia del 2 al 8 de noviembre, con entre 300 y 400 jugadores ya clasificados a través del pasaporte del circuito.
Y en A Coruña, el Casino Atlántico cerró la tercera etapa de las Galicia Golden Series con 47 registros en el High Roller, 8.000 euros para el ganador, y 119 en el Main Event, con 9.004 euros para el primero. Para un circuito con una entrada de 330 euros, no bajar nunca de los cien inscritos es el dato que sostiene el proyecto. La gran final llega del 3 al 8 de noviembre.
Todos los lunes repasamos en CasinoNoticias la semana del póker gracias a la colaboración con David Luzago y Marca Póker. Si aún no has escuchado el último programa, te lo dejamos aquí.