Jumalon defiende esta noche la corona en el heads-up del Main Event ante Finlandia, con España fuera de la mesa final y el póker debatiendo qué significa ser «top»

Cuando caiga la noche en Las Vegas —de madrugada en España—, Lucas Jumalon, el estadounidense de 22 años que llegó a la mesa final del Main Event con una ventaja como no se veía en cinco años, se sent

Cuando caiga la noche en Las Vegas —de madrugada en España—, Lucas Jumalon, el estadounidense de 22 años que llegó a la mesa final del Main Event con una ventaja como no se veía en cinco años, se sentará mano a mano con el finlandés Lauri Saaskilahti para decidir quién se lleva el brazalete y los diez millones de dólares. Alrededor de esa cita, el circuito abrió esta semana varios frentes que van más allá de las cartas: si se puede jugar con normalidad contra un familiar, si hace falta dominar todas las modalidades para ser considerado un jugador top y qué hacer con el fenómeno más viral del verano, Martin Kabrhel.

Jumalon busca esta noche la corona en un heads-up con acento finlandés

Las cartas del mano a mano empiezan a repartirse a las seis de la tarde, hora de Las Vegas, en lo que la organización llama ya el «Día 11». Jumalon llega con 328 millones de fichas (109 ciegas grandes) sin haber cedido el liderato en ningún momento de la mesa final; Saaskilahti, con 225 millones (75 ciegas grandes), busca convertirse en el primer finlandés campeón del Main Event.

El camino hasta aquí ha sido rapidísimo: de los nueve que se sentaron el domingo, solo hicieron falta dos jornadas para dejar la mesa en dos. Cayeron, por este orden, Evagoras Evagorou (9º, un millón de dólares), Mario Boos (8º, 1,25 millones), Jamie Shaevel (7º, 1,5 millones, eliminado por el propio Jumalon), Rami Hammoud (6º, 1,75 millones, también a manos de Jumalon), Han Feng (5º, 2,25 millones, tras ver cómo Saaskilahti le remontaba unos ases con una escalera de río) y, ya en la segunda jornada, Michael Gagliano (4º, 2,75 millones) y Greg Mueller (3º, 3,75 millones), ambos también víctimas de Jumalon.

El propio Saaskilahti resumía así la mano que le metió en la definitiva: «Probablemente fue la jugada clave del día. Tuve un arranque con algo de mala suerte, pero después casi todo me salió bien». Jumalon, por su parte, se guardó las cartas sobre cómo afrontará el mano a mano: «Vais a tener que quedaros para descubrirlo». Detrás de ambos ha quedado un ambiente de banquillo poco habitual en un torneo de mesa: los amigos de Greg Mueller, vestidos de rojo, corearon consignas durante toda su remontada, y fue la estrella de la NBA Draymond Green quien dio el pistoletazo de salida a la jornada decisiva. Jumalon ha llegado hasta aquí, además, con la preparación específica de Patrick Leonard, uno de los streamers más reputados del circuito, eliminado en el puesto 32 del propio Main Event: «Algunas de las cosas que hacía Lucas eran de un nivel tan alto que yo ni me lo hubiese planteado, pero tienen todo el sentido».

Antonio Galiana, de Málaga, no llegó a ver esta fase: cayó en la posición 12, con 510.000 dólares, en un enfrentamiento contra Michael Gagliano en el que su pareja de ases y dama no aguantó el as-rey americano. Su eliminación corta una racha de tres años consecutivos de España en la mesa final del Main Event, tras Juan Maceiras, Andrés González y Leo Margets, que el año pasado firmó una séptima plaza histórica.

También hubo ciencia detrás del pronóstico. Steve Blay, desarrollador de software afincado en Florida y responsable de Advanced Poker Training, simuló la mesa final un millón de veces —diez mil veces más que la simulación que hizo hace una década, cuando acertó con Qui Nguyen como campeón sin que este llegara líder de fichas— y dio a Jumalon como ganador en el 40,4% de las partidas, muy por delante del resto. Con Jumalon llegando también como amplio favorito al heads-up, la predicción de Blay se ha ido cumpliendo paso a paso. La organización, además, dio marcha atrás y retiró los relojes de acción que había introducido sin previo aviso en las mesas finales, después de que varios jugadores se quejaran de no tener margen para pensar decisiones de varios millones de dólares.

Eurosport recupera el póker con la voz de David Luzago

La cobertura en España de este tramo final tiene un protagonista que vuelve después de muchos años fuera. Eurosport ha recuperado los derechos de emisión del Main Event tras más de una década sin retransmitir póker —la cadena lo dejó cuando Warner Bros. Discovery se hizo con ella en 2013-2014— y ha encargado la narración de los highlights y de la mesa final a David Luzago, que llevaba desde entonces sin comentar póker en la cadena. Esta semana ha grabado highlights diarios desde el 1 de agosto y esta noche narrará en directo el desenlace.

Hasta ahora, seguir la mesa final en castellano tenía coste: la retransmisión, con la voz de Steve Enríquez y su equipo, estaba disponible solo de pago en PokerGO. Este año, al ser Eurosport el socio oficial en Europa de las World Series, la cobertura llega en abierto por primera vez en mucho tiempo, aunque a horas complicadas: la sesión decisiva arranca de madrugada en España, con la coronación del campeón prevista ya con el día casi entrado.

Cuatro debates que atraviesan el póker actual

Al margen del Main Event, el organizador de eventos Francisco Fernández «Kikucho» y el empresario y creador de contenido Nacho Cuesta protagonizaron una charla abierta sobre varios temas que dividen a la comunidad.

El primero, jugar contra gente muy cercana. Kikucho reconoce que le incomoda: «Para mí es un problema porque yo no soy capaz [de jugar con normalidad]… deberíamos jugar mucho más parecido contra un amigo que contra un desconocido, pero el 90% de la gente no lo hace». Nacho Cuesta sitúa la frontera más en compartir habitación de hotel que en el parentesco: si coincide en mesa con quien duerme a su lado, prefiere pedir al director de torneo que le cambie, algo que —coinciden ambos— suele concederse sin problema, aunque le reste algo de deportividad a la competición.

El segundo tema, si se puede considerar top a un jugador sin dominar todas las modalidades, dividió las opiniones menos de lo esperado. Nacho Cuesta defendió que alguien centrado en exclusiva en No Limit Hold’em, como Adrián Mateos, puede ser top sin ningún tipo de duda, porque el Hold’em concentra la inmensa mayoría del circuito y del negocio del póker. Kikucho, que había arrancado poniendo en duda que los especialistas de juegos mixtos merezcan sitio en un top 10 si no acreditan también resultados en Hold’em, acabó coincidiendo: comparó el Hold’em con el tenis sobre tierra batida, pero al revés —a diferencia de una superficie más entre varias, el Hold’em pesa tanto sobre el resto de modalidades que dominarlo en exclusiva sí basta para ser considerado el mejor—. Ambos coincidieron en que Adrián Mateos y el estadounidense Shaun Deeb representan los dos polos del debate: dominación absoluta en una sola disciplina frente a la versatilidad de quien pelea el título de Jugador del Año jugando de todo.

El tercero, la etiqueta alrededor de los bad beats. Kikucho admite que fue «un llorón increíble» en sus primeros años y que ahora es justo lo contrario: en su grupo de amigos habituales, la primera regla para sentarse en su mesa es no contar manos. Nacho Cuesta defiende la versión opuesta, siempre dentro del círculo de confianza: contar la mano ayuda a soltar la frustración y a seguir jugando con la cabeza despejada. Los dos coinciden en un punto: la negatividad en la mesa no cambia las cartas que van a salir, pero sí cambia cómo se juega la mano siguiente.

El cuarto y último gran tema fue Martin Kabrhel, el jugador checo que por segundo año consecutivo se ha convertido en la imagen viral de las World Series pese —o gracias— a sus polémicas. Nacho Cuesta lo resume sin matices: «Simplemente tiene seguidores porque hay gente para todo, como en el póker y en la vida en general. Para mí es bastante malo». Kikucho, que lo conoce desde hace años por su etapa en Casino Robadoff, es todavía más duro: lo describe como un maleducado que ha construido un personaje rentable, alimentado por la propia industria —World Series, PokerNews, PokerGO— porque genera clics y conversación, aunque su comportamiento perjudique la imagen pública del juego.

Estoril, el dinero que no llega de fuera y el resto de la semana

Mientras se resolvía el Main Event, el circuito siguió su curso fuera de Estados Unidos. Kikucho conectó desde el Casino Estoril, en Portugal, donde este verano ha unido por primera vez dos citas propias —el Vamos Poker Tour y el European Poker Masters— en la misma semana. El torneo se disputó en la Sala Preto e Prata, un antiguo teatro del casino reconvertido en sala de juego que solo se había usado para póker en tres ocasiones desde que acogió una parada del World Series Circuit hace más de una década. Con un buy-in de 2.000 euros, el evento principal rondaba las 170 entradas previstas, algo por debajo de ediciones anteriores celebradas en primavera, cuando el festival no competía con las vacaciones de verano.

En paralelo, Nacho Cuesta viajó a Las Vegas para presentar su curso de lectura de gestos, Master Poker Tales, como invitado en el pódcast oficial de PokerNews, donde ya lo señalaban como referente en la materia. Allí se encontró con jugadores estadounidenses que habían comprado el curso por su cuenta, entre ellos Mike Holt, que ganó su segundo brazalete esta edición y terminó llevando su gorra a una mesa televisada del Main Event.

La semana también dejó su lado más incómodo. El sexto brazalete de Adrián Mateos, conseguido en el Super High Roller de 250.000 dólares, lo sitúa a poco más de un millón de dólares de la tercera posición del ranking histórico de ganancias en vivo, y a unos 30 millones del líder, Bryn Kenney, que esta semana superó los 90 millones acumulados tras ganar la Kings Poker Cup. Y en el capítulo de integridad del juego, el veterano Mike Matusow denunció en redes el uso de gafas inteligentes capaces de identificar a un jugador y sugerir líneas de juego en tiempo real durante una partida privada: un recordatorio de que la tecnología, en algunos casos, va por delante de los controles de los casinos.

Con cuatro brazaletes femeninos repartidos este verano —el máximo de los últimos años, incluido el primero conseguido online por una mujer—, buena parte del sector atribuye el impulso a lo que ya se conoce como el «efecto Margets»: la mesa final de Leo Margets el año pasado, tras tres décadas sin ninguna mujer entre los nueve últimos, parece haber animado a más jugadoras a dar el paso.

Todas las semanas repasamos en CasinoNoticias la semana del póker gracias a la colaboración con David Luzago y Marca Póker. Si aún no has escuchado el último programa, te lo dejamos aquí.