Michael Jordan, ante la industria de las apuestas en Lisboa: «Soy el peor contra el que apostar»
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Michael Jordan abrió el martes 29 de septiembre el Super Stage del SBC Summit en el MEO Arena de Lisboa. Compartió escenario con Carsten Koerl, fundador y consejero delegado de Sportradar, y con Jason Robins, cofundador y consejero delegado de DraftKings, dos compañías en las que él mismo es…
Michael Jordan abrió el martes 29 de septiembre el Super Stage del SBC Summit en el MEO Arena de Lisboa. Compartió escenario con Carsten Koerl, fundador y consejero delegado de Sportradar, y con Jason Robins, cofundador y consejero delegado de DraftKings, dos compañías en las que él mismo es inversor. Durante la sesión, moderada por la periodista Kirsty Gallacher, Jordan explicó por qué solo se asocia con marcas que le representan, trazó la frontera entre el deportista que compite y el aficionado que apuesta, y habló de su equipo de NASCAR. Robins, por su parte, defendió que el sector trabaja pensando en el cliente a largo plazo. CasinoNoticias estuvo en la sala.
A sus 63 años, el seis veces campeón de la NBA se deja ver poco en público, y menos todavía en un foro profesional. Por eso la sesión, titulada Leadership in Sports Business, fue la gran cita de la primera jornada de un SBC Summit que reúne esta semana a más de 40.000 profesionales. El resto del día lo contamos en la crónica de la inauguración, y el programa completo del escenario, en la previa del Super Stage.
«Tiene que ser auténtico»
Jordan no se sentó en el escenario como una estrella invitada ajena al negocio. Explicó por qué ha entrado en compañías como DraftKings y Sportradar, y la razón que dio fue la autenticidad. «Cuando me involucro en un negocio, sea DraftKings o Sportradar, tiene que ser auténtico respecto a lo que me representa y a cómo conecto con esa persona o esa empresa», dijo.
No ocultó que su nombre tiene un valor comercial y que las empresas lo saben. «Sé que, por mi posición, voy a ser un vehículo de marketing. Por eso el consumidor tiene que conectar con ello». Su criterio para elegir es el impacto: «Si puedo cambiar algo, entonces merece la pena el desafío».

«Nunca me preocuparon las estadísticas»
La parte central de la conversación giró en torno a los datos. Koerl y Robins hablaron de inteligencia artificial, de seguimiento de jugadores, de mercados de predicción y de un deporte en el que ya se mide casi todo. Jordan escuchó y respondió desde la pista. «Como jugador nunca me fijé en eso. Estaba ahí para jugar, y el único objetivo era ganar el partido».
Cuando la charla llegó a la presión que las apuestas añaden sobre el deportista, separó dos maneras de mirar al mismo jugador. «Si alguien hace un informe de scouting sobre Michael Jordan, lo primero que va a preguntar es cuál es su debilidad. Como jugador de baloncesto, lo mío es que no tengo debilidades», dijo. «Los deportistas queremos darnos la mejor oportunidad de tener éxito. Ustedes buscan el punto más débil de ese deportista para aprovecharlo desde el punto de vista de las apuestas. Son dos cosas distintas».
Le preguntaron cómo habría vivido el baloncesto de hoy. Reconoció que sería otro deporte, pero su respuesta no cambió: habría jugado igual, sin pensar en quién apostaba por los Bulls ni en el hándicap del partido. «Como deportista solo puedo influir en una cosa, lo que hago en la pista. Fuera de eso no tenemos el control. Lo único que me importa es si ganamos. Me importa menos quién ganó las apuestas. Sé que gané el partido».
Y cerró el bloque con una broma dirigida a un público formado en buena parte por operadores y proveedores de apuestas: «No soy un buen ejemplo para ustedes. Soy el peor contra el que apostar. Si vas a apostar, apuesta por mí, no contra mí».
El aficionado que ya no solo mira
En lo que sí coincidieron los tres ponentes fue en el diagnóstico sobre la afición. «Los aficionados de hoy entienden mejor el juego y están dispuestos a implicarse en el resultado», dijo Jordan, que lo resumió así: «Ahora los aficionados son los deportistas, en cuanto a cómo compiten dentro del partido».
Robins explicó cómo las apuestas y el fantasy han abierto nuevas formas de relación con el deporte. Koerl fue un paso más allá y mostró en el escenario cómo Sportradar integra la señal de los partidos en directo con experiencias de juego, con retrasos que ya se miden en fracciones de segundo. Su apuesta para los próximos años es la IA agéntica: varios agentes de inteligencia artificial trabajando en paralelo, cada uno con una tarea (diseño, algoritmos de pago, cumplimiento normativo, modelos matemáticos, seguridad y pruebas), para acortar el tiempo que tarda en desarrollarse un producto personalizado. Y lo llevó también al terreno del negocio: «Vivimos en un mundo en el que los jugadores son cada vez más importantes y los equipos, cada vez menos».
Jordan lo reconoció en su propia trayectoria. Hoy, dijo, un deportista tiene que construir una marca y pensar en lo que le reportará su contrato. «Me alegro de haber nacido cuando nací».
Robins: el cliente, a largo plazo
Sobre el acoso a los deportistas por parte de apostantes, Robins rechazó que sea un fenómeno nuevo. «A la gente le molestaba lo que hacía Michael mucho antes de apostar en ello», respondió. «Las apuestas pueden añadir una nueva dimensión, y puede que haya más gente diciendo que ha apostado a esto o a aquello, pero que nadie se equivoque: ese nivel de ruido y atención en el deporte existe desde hace mucho tiempo».
Jason Robins de DraftKings defendió además que su compañía, y con ella las empresas del sector, trabajan para la satisfacción del cliente y no para el beneficio a corto plazo, y lo presentó como la base de una actuación responsable de la industria.
Sobre los mercados de predicción en Estados Unidos, fue prudente: «No sé cuál será el desenlace. Lo que sí sé es que, precisamente porque no podemos predecirlo, es importante prepararnos para tener éxito en cualquier escenario». El SBC Summit dedica este año un foro propio a ese negocio, el Global Prediction Markets Forum.

NASCAR: «A todos nos gusta conducir rápido»
La charla llegó también a un terreno poco habitual para una leyenda del baloncesto. Jordan es copropietario de 23XI Racing, el equipo de NASCAR que fundó en 2020 junto al piloto Denny Hamlin, y explicó su relación con las carreras entre risas: «A todos nos gusta conducir rápido. Algunos reciben multas y otros no, pero nos gusta conducir rápido».
Contó que creció rodeado de coches. Su padre era un apasionado de las carreras y la familia iba a los circuitos de Darlington, Charlotte y Rockingham. Del baloncesto a los despachos y de ahí a la NASCAR, el hilo que Jordan dibujó en Lisboa fue el mismo durante toda la hora: sigue compitiendo, solo que ahora desde otro sitio.
CasinoNoticias asistió a la sesión en el MEO Arena como media partner del SBC Summit Lisboa 2026. Las citas están traducidas del inglés.